Ingreso de Vida Garantizado

Fundación Vida en Igualdad

Ingreso de Vida que Garantizado y el Precio de las Mercancías

Las teorías sobre el mercado libre sugieren que la oferta y la demanda determinan el precio de las mercancías y que, aparentemente, hay una “fuerza de mercado” que determina quién será rico o pobre al final del día. Si sabes jugar al Monopoly, sabrás que las probabilidades son que el que tiene el dinero será rico, porque tiene mayor poder adquisitivo. Este método se aplica, muy eficientemente, con el precio de las mercancías. El mercado del futuro y el establecimiento de los precios se determinan mediante esta rareza tan común, en lugar de usar el sentido común; por ejemplo, establecer el precio de la comida así, como en un gran casino, ciertamente no es la forma de alimentar a la gente; por lo que ningún gobierno competente que represente a los ciudadanos debería permitirla.

 

Por ejemplo, observa la producción de comida en un mundo capitalista, donde el trabajo es un capital, tu comida es un capital, el escaño de tu gobierno es un capital y el dinero que tienes es un capital, y notarás que, en relación a la creación de comida y la alimentación de los ciudadanos, es demasiada y sobra; este sobrante debería ser puesto a disposición de los ciudadanos en mercados abiertos. El establecimiento de los precios de la comida estaría basado en el tiempo de trabajo y el coste de producción invertidos; más el crecimiento histórico del valor, causado por la acumulación del esfuerzo de los seres humanos participantes en la Tierra. Estos son los aspectos que deben formar parte del sistema de fijación de precios, para asegurar que la gente afectada no tenga necesidad de un Ingreso de Vida; puesto que habrá beneficio suficiente, como para que los implicados en la producción de la comida, puedan llevar una vida decente. Así, se debería pagar a los granjeros apropiadamente, de forma que puedan hacer su trabajo de buena gana, y no porque se sientan forzados a hacerlo, porque no tienen otra forma de ganarse la vida.

 

¡Imagina! Toda la gente afín a la idea de ”conciencia” por ejemplo, ya tienen esta inclinación: “las manos que tocan las cosas tienen una influencia en su constitución”. Esto implicaría que si tu comida es producida por gente pobre, desesperada por ganarse la vida y que no obtiene suficiente dinero; que constantemente, experimenta ira, ansiedad y miedo, a nuestra comida, le sería transferido todo esto. Debido a que aceptamos algo como “bueno”, aceptamos también la consecuencia de esta forma de protección como “buena” y como tal, aceptamos las consecuencias de introducirlo en nuestro cuerpo como “bueno”; sin entender, ni darnos cuenta de que al hacerlo, estamos contribuyendo y participando en la creación de más enfermedades en la Tierra.

 

Dentro de los mercados de productos, la determinación de los precios de la comida y el gran casino, no es algo que preocupe a los que obtienen beneficios. La situación no les importa, puesto que pueden crear otro producto “saludable” para vender en los mercados, continuando el ciclo de oferta y demanda que conlleva trabajo impuesto y esclavitud económica.

 

Con el Ingreso de Vida Garantizado, sugerimos empezar a estudiar la ciencia real, no sólo la modificación genética que se intenta controlar mediante patentes, influyendo en el suministro de comida, para así, influir en el paladar de la población ; supervisándolo todo, de forma que se pueda tener el control sobre los precios. El control de los precios en el Ingreso de Vida Garantizado, no es un asunto de control; es un asunto de sentido común: si el factor trabajo no es saludable en la producción de la comida, ésta no puede ser saludable; como demostró la investigación sobre los cristales del agua de Masaru Emoto. Consecuentemente, no se puede generar una sociedad sana, porque la puesta de precios no es sana. El sistema capitalista no es saludable. No hay suficiente cantidad de dinero en movimiento, por lo que tu deuda ¡se incrementará! Y entonces, debido a que el sistema se está creando de una forma conflictiva, la única manera de poder salvarlo es a través del conflicto. A lo largo de los tiempos, el capitalismo ha demostrado “necesitar guerra” para continuar existiendo y regenerar la economía; para crear puestos de trabajo y crear dinero para una minoría.

 

Los mercados de mercancías y mercados abiertos necesitan una nueva configuración en la que, un país que produzca una mercancía en particular, primero la suministre a sus propios ciudadanos y el sobrante, el cual puede ser determinado en función de las necesidades en el mundo, tal y como se hace con el petróleo, pueda ser vendido a todos los demás países que necesitan la mercancía en particular, de forma que puedan tener acceso a ella en el mercado abierto, a un precio que no cause ni pobreza ni hambruna, sino que mejore la economía global.

 

El trabajo ha perdido todo su valor capital. Así pues, si tu trabajo no vale nada, no podrás asegurar tu bienestar financiero, ni tu país podrá ayudarte, aunque tenga un gobierno apropiado. Y, en este punto, los capitalistas y las personas ricas necesitan comprender la simplicidad del Ingreso de Vida Garantizado. Si hay ciudadanos que tienen mucho dinero para gastar y, sólo hay un sistema enfocado a competir en la determinación   de los precios, se producirá una disminución en el flujo de dinero. Por lo tanto, proponemos que la competición esté basada en el valor, la tecnología y la efectividad.

 

Si uno compite en cosas que son genuinamente valiosas como una mejor garantía, una mejor calidad del producto o un producto único e innovador; el uso de la competición se vuelve saludable y no causa daño, siendo el producto mejorado. Pero competir sólo por el precio, proclamando que los precios globales son ”buenos para los ciudadanos”, mientras que la calidad de los productos disminuye paso a paso, indica que realmente, hay algo erróneo en nuestro razonamiento; pues evidentemente, ésta no es la forma en la que funciona la realidad. El mero hecho de que esto esté permitido y no considerado como una traición, debido a los perjuicios que causa a los ciudadanos, es muy revelador para llegar a entender hasta qué punto, todavía, no hemos tomado conciencia de cómo hemos causado nuestra propia crisis y degradación.

 

Deberíamos entender que, si el trabajo pierde su valor capital a causa del abaratamiento del precio de las mercancías, surgirá el desempleo; ya que, la disminución de los precios crea la pérdida de empleo y, en consecuencia, hambre; lo que, desde un punto de vista económico, es de sentido común. Aun así, ¿ves algo de esto en las noticias?, ¿comprenden nuestros periodistas el hecho de que no están informando, verazmente, sobre la raíz y causa de los problemas que escuchamos y leemos todos los días? Éste es un problema muy grande. El problema de no ver cómo, a través de la aceptación común de la desigualdad económica, estamos aceptando todos los problemas y consecuencias que se derivan de no soportar, ni ayudar a todos y cada uno de los individuos, para que vivan de la mejor manera sostenible posible.

 

El hecho es que, si el trabajo realizado en la producción y distribución de algo como, por ejemplo la comida, no es compensado adecuadamente en y a través del precio, y no se retribuye apropiadamente a todos los participantes en el proceso de su elaboración; al producir comida, se está generando pobreza.

 

¿Cómo hemos creado la pobreza? Pues bien, tenemos comida a precio más bajo que el estipulado, lo que significa menos impuestos, lo que implica un servicio social más débil y lo que, a su vez, conlleva que no haya suficiente dinero para apoyar a todos los ciudadanos. Éste es el por qué del surgimiento de las revoluciones. ¿Por qué haríamos esto deliberadamente? ¿Será que ni siquiera entendemos, después de nuestra llamada evolución, que realmente estamos creando el problema con ideologías como: “fuerzas de mercados libres” y “oferta y demanda”?

La oferta y demanda es muy simple, debería estar basada en: ¿Cuál es la oferta? ¿Hay suficiente comida para todos? La demanda

es cuánto necesitamos, cuanto es el excedente y si el beneficio obtenido de él, ayuda en realidad, a todos los que están involucrados en el proceso de producción para tener una vida decente. Esto es lo que la oferta y la demanda suponen en un sentido civil práctico. La forma en la que son actualmente usadas es totalmente, contraproducente y perjudicial para nuestra economía global.

 

Si puedes ver, con integridad y sentido común, el problema que estamos presentando aquí, contribuye con una solución real: edúcate a ti mismo, deja atrás tu interés personal y comprende que tenemos que trabajar juntos, como uno, dentro de una democracia, para provocar un cambio verdadero.

 

Equipo de investigación de la Fundación de Vida en Igualdad

 

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